Como se llama esa viruta para regalos


Pero el falucho, el bergantín, el laúd, todos se perdieron.
Con dos sarmientos hechos tijera se la rece un costalillo de almagra o un pellejillo de vino tinto; y, contra el sol, es como el moco de un pavo irritado por un paño rojo.
Entonces yo le ofrecí a Platero, galante.
Por las últimas casas, en la vuelta del Porche, aparece, tarda, la Cruz de los espejos, que, entre los destellos del poniente, recoge ya la luz de los cirios rojos que lo gotean todo de rosa.Y más flaco que Platero.De pronto, un rápido rumor grande y redondo.El sol de la casa, también con hojas caídas, parece vacío, En la ilusión suenan gritos lejanos y remotas risas.Aparece en mi memoria y se borra otra vez.Entre tanta negrura una niña forastera, que habla de otro modo, la sobrina del Pájaro Verde, con voz débil, hilo de cristal acuoso en la sombra, canta entonadamente, cual una princesa: Yo soy laaa viudiiitaa del Condeee de Oree.Lxxii - vendimia Este año, Platero, qué pocos burros han venido con uva!Xxvi - EL aljibe Míralo; está lleno de las ultimas lluvias, Platero.Le dije yo a la tierra; si, como pienso, estás ahora en un prado del cielo y llevas sobre tu lomo peludo a los ángeles adolescentes, me habrás, quizá, olvidado?Dejó sobre el velador de la salita unos billetes y se fue con Lauro hacia el corral.Un hombre como un roble, que se rasca; una mujer, como una parra, que se echa; dos chiquillos, ella y él, para seguir la raza, y un mono, pequeño y débil como el mundo, que les da de comer a todos, cogiéndose las pulgas.Romance Popular En mi duermevela matinal, me malhumora una endiablada chillería de chiquillos.Desde el cementerio cómo resonaba la campana de vuelta en el ocaso abierto, camino de la gloria!Pero, aunque no tienes más que cuatro años, eres tan grandote y tan poco fino!L - LA flor antiguas canjesde tapitas y te regalaban un juego de arqueologia DEL camino Qué pura, Platero, y qué bella esta flor del camino!VI - LA miga.




Más caballos, más burros.Mira, éste es el patio de San José.Llegado septiembre, si el diablo no agua la fiesta, se colma esta copa, hasta el borde, de vino y se derrama casi siempre como un corazón generoso.Se siente uno con ellos seguro en el sol de la estación fría, como hecho ya monumento inmortal, y se anda con ruido, y se lleva sin peso la ropa de invierno, y hasta echaría uno un pulso con León, Platero, o con el Manquito.Los chiquillos, viéndolo cautivo, rebuznan para que él rebuzne.Ni sé tampoco cómo era por dentro.Vagas claridades malvas y verdes perduran tras la torre de la iglesia.También solo, como la esperanza, o con una ilusión.
Jaloux de sa vive couleur, Una cosa enorme y tibia avanza, de pronto, como una proa viva, sobre mi hombro.
Las tardes claras, las siestas de lluvia, a cada cambio leve de cada día o de cada hora, qué interés, qué atractivo tan extraordinario, desde mi cancela, desde mi ventana, desde mi balcón, en el silencio de la calle, el de la casa de enfrente.


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