Ganas de mear sin mear




ganas de mear sin mear

Gus, no pienso abortar, yo - Tranquila, fue una experiencia, lo tengo asumido y no quiero que abortes.
El chorro salió débil, meando en el suelo, y fue adquiriendo potencia, definiendo un arco amarillento que avanzaba.
No te preocupes, Iker, y gracias.Gus observaba como un gilipollas acodado en la barra, ruborizado por su papel de imbécil, aunque con el pene erecto.Los tíos babeaban al verla tan guapa y embarazada cuando trataban de abrirse paso.Paco se removió sobre ella tratando de ahondar, aunque le resultaba complicado.Nada más acceder al hall, entraron por una puerta que indicaba las oficinas, con acceso privado sólo para el personal.Nazaret era una morenaza despampanante de 32 años. Sí sonrió dócilmente.Le miró de nuevo disimuladamente, pero el tipo volvió la cabeza hacia ella. Me daba miedo cortar el rollo, vale?El capullo quedó sumergido dentro del vaso.Había dos viejos, con edades cercanas a los setenta años.Volvió a estamparle un nuevo beso, aunque apartó la cara enseguida.




Pero ya no obtuvo respuesta.Ha dado una patadita le dijo ella.Paco cupón de la once del 15 de mayo la achuchó más contra su cuerpo seboso, con las tetas aplastadas contra su costado.Vienes mucho por aquí? Sí, vamos, igual ni se acuerda. Te vienes, machote?Gus permanecía apoyado en la encimera con la lata en la mano.Ya todo se les volvía monótono.Es un poco marica sonrió.
Le miró la polla gorda, ya flácida, y sus mejillas se ruborizaron.
Aquí vienen tipos como ése, y aquí regalos para niñas 2 años me has convencido tú - Qué locura, por favor.

Ella le miró de reojo sin dejar de aspirar.
La melena la tenía pegada a la espalda, chorreándole hacia el culo.


Sitemap