Regalos para maria antonieta


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Tranquilamente se muestra allí sentada la inaccesible diosa, coronada la cabeza con el gorro frigio, meditando con la espada en la mano; permanece allí sentada, piedra sobre piedra, la diosa de la Libertad, y mira soñadora ante.
Dos muchachos de dieciochos años se han encontrado y han sido del agrado uno de otro; voilà tout.
No esté usted inquieto por.
Pero la Du Barry echa espumarajos, y, lo regalos para el dia de san valentin hechos a mano que es más grave, Luis XV cae en una manifiesta cólera.Mas por desgracia fracasa la representación, porque las tías no consienten que su aborrecida rival obtenga este público buen éxito; se conciertan por su parte, para hacer caer anticipadamente el telón de hierro antes de que llegue el turno del dúo de la reconciliación.Pues con el doctor Guillotin, diputado por París, la guillotina ha hecho su primera visita a la corte el día 5 de octubre de 1789.Mal le va también a Luis, tan tardo y torpe, en lo que se refiere a su figura; presentarlo como realmente erguido y majestuoso con sus trajes de gala procura un duro trabajo a todos los pintores de la corte, pues tempranamente obeso, mazorral.Primeramente surgen del oscuro pasillo de la Conserjería algunos oficiales, y detrás de ellos toda una compañía de la guardia con el fusil al hombro; después María Antonieta, tranquila y con seguro paso.




Creo que si está usted decidido a partir, es mejor que sea pronto.Mas, sin embargo, María Antonieta no tiene realmente un semblante ni muy notable ni muy expresivo; el suave óvalo de la cara.Ni uno solo de los diputados, la mayoría de los cuales sólo con íntima pena empujaron a aquel hombre débil y bondadoso bajo el filo de la cuchilla, piensa por el momento en acusar también a María Antonieta.Traducción: Teresa Valverde (En español, primera edición).Hace días que se espera un levantamiento.Claro que, en todo caso, la delfina no tiene más que quince años al tiempo de la celebración del matrimonio: para ella no debería manifestarse todavía como carga moral la enfadosa incapacidad de su esposo, pues a quién le sería lícito considerar como un hecho.Ella misma describe así su día: «Me levanto a las nueve y media o diez, me visto y hago mis oraciones matinales.Nada era más extraño a María Antonieta que la hipocresía y disimulación; un cazurro engaño a su esposo no corresponde con su conducta espiritual, y tampoco la promiscuidad indecente, con tanta frecuencia usada, esa fea comunidad simultánea entre esposo y amante, no puede pensarse.





Pero ha calculado justamente.
Despreciativa, se sacude de su vestido estas salpicaduras.
Sus inspecciones tienen siempre lugar, como un suceso repentino, a altas horas de la noche y sin previo aviso.

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