River gano o perdio


river gano o perdio

Y perdieron Boca y el VAR, que se puso de perfil en un penalti a favor de River.
El problema riverplatense, sin solución en la primera mitad, fue que este equipo regal gelb parece preparado todo el tiempo para combatir contra Boca.
Y quedó el partido en la izquierda de Quintero, que fue arma definitiva.
El partido había cambiado de rumbo y lo hizo aún más con el empate, en una jugada de seda en un partido de esparto: pared Nacho González-Exequiel (en su único guiño al Madrid) cupon descuento eclipsun y remate final de Pratto.El exceso de tensión le fue mejor a Boca, que vive de la emboscada y de la contundencia.Le costó un rato a River -más un par de sustos- cortar esa presión.Quedó entonces Boca condenado a vivir en la agonía, un territorio que conoce bien y no le asusta.Ganar cada pelota se percibe como tomar al asalto una colina.Dos fueron para Boca, una volea blanda de Pablo Pérez tras un córner y un disparo cruzado del mismo, desviado por Casco, en rechace de falta lanzada por Benedetto.Después de que Mammana cabeceara sin destino una pelota aérea, la continuidad de la jugada encontró al mediocampista de frente al arco para que mandara a la red el último hilo de esperanza riverplatense.Sucedió en un partido tremendo, agotador, que siempre tuvo dos caras: la festiva y neutral del espectador español y la dramática y extenuante de los contendientes argentinos.De lunes a viernes por la mañana.Así fue en los buenos tiempos y así lo es ahora, en que se han empobrecido tanto que sus plantillas están repletas de jugadores a medio hacer o de los que le han dado varias vueltas al cuentakilómetros.Porque el equipo de Gallardo, durante varios segmentos, lució como enredado y estresado por esa clasificación convulsionada frente al rival de toda la vida hace una semana.Y que resolvió Quintero en la prórroga con un golazo muy por encima del partido.Fue un buen trailer del partido del que Barros Schelotto recomendaba huir en la víspera.Lo mejor que hizo River fue manejar la pelota con criterio.




En un Bernabéu alzado en purgatorio, ganó River y ganó Madrid, España por extensión, en su pretensión de postularse para lo que convenga.Entre su fastidio indimulable y el murmullo que de a poco iba copando el Monumental, Gallardo disparó codigo promocional udon dos cambios para que la estructura por él diseñada recuperara creatividad, profundidad y volumen de juego.Un final millonario, del descanso volvió mejor River y peor.Cunha, que convirtió un penalti clarísimo del meta Andrada a Pratto en juego peligroso de este, con el VAR haciendo la estatua.River, con mejores futbolistas, no fue capaz de lucirlos.Ya antes el equipo de Gallardo se había arrimado con disparos de Nacho Fernández y Exequiel, con Boca defendiendo peor el juego de entre líneas.La de River sucedió en un córner ensayado, con media vuelta aérea de Nacho Fernández.Se pierde en la memoria el tiempo que hace que los River-Boca se convirtieron fútbol epiléptico.Y hacia allí, por la falta de precisión, por la vehemencia de los marcajes, por las interrupciones constantes, por el temor del colegiado a que el duelo se desbordara, porque aquello fue tango sin bandoneón, apuntó el partido.Dio un claro paso al frente en cuanto a la generación de juego y sólo le faltó el pase final para los de arriba.Y si es sin goles, mucho mejor.
El equipo de Belo Horizonte lo aprovechó y sacó una ventaja importante con vistas a la revancha.


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