Una psicopedagoga dijo cual es el mejor regalo


Hoy el diagnóstico es unánime: la educación pública se debilitó y año a año seguimos viendo como la participación de este tipo de educación decae en comparación a lo que representa el subgrupo educación privada y educación subvencionada.
Los efectos de esta regalos fitness mujer política son conocidos: la formación de un grupo variado de actores que contribuyó a modelar momentos claves de nuestra historia, a pesar de que estos actores mostraron trayectorias divergentes e incluso contradictorias; cuestión que pone en evidencia la naturaleza democrática del.Estos son los liderazgos positivos que han promovido identidad, cariño y compromiso por el viejo colegio.Nadie puede negar que una mala lógica de selección, fundamentalmente cuando va acompañada de prácticas de discriminación, constituye un problema sistémico de la educación chilena, y que este fenómeno es responsable, en gran medida, de los procesos de fragmentación y endogamia que son más que.Por cierto esto lo ha hecho en un contexto de dificultad, de relativo abandono y en un marco institucional (municipal) que lo ha privado de su potencial histórico de servir social y pedagógicamente como un referente para el conjunto de la educación chilena.El Instituto Nacional representa simbólicamente uno de los escasos espacios donde la concepción republicana tuvo un mayor desarrollo y produjo mayores consensos a nivel de las élites que se fueron sucediendo en el Chile posterior a la independencia.Bien sabemos que el republicanismo, como idea articuladora de la nueva nación chilena, prontamente se enfrentó -en el campo del ordenamiento político- con las ideas conservadoras que este sector promovía y que con rudeza no ahorraron calificativos para criticar las teorías tan alucinantes como impracticables.Es en este marco donde aparece el tema de la selección de los estudiantes.Por lo demás, hay que señalar que si hay un colegio que puede exhibir una tradición de inclusión social permanente es precisamente el instituto Nacional.Ahora bien, esta resistencia se ha convertido en un hecho molesto, y no es exagerado señalar que muchos quisieran ver al Instituto Nacional en una situación de mayor debilidad.Sin embargo -y esto fue la norma en muchos aspectos- fue bajo la retórica ultra liberal de la dictadura militar que estos consensos que se habían formado en torno a la idea de educación pública fueron puestos en cuestión, fueron borrados; anteponiendo, ante ellos,.Muy alejado de lo anterior, el elemento clave del Instituto Nacional es su derecho -y su obligación- a desarrollar cuanto gana un boxeador profesional un modelo meritocrático y republicano de educación (basado en el esfuerzo y no en el dinero ni en los apellidos) que recobre el desafío de proyectar.Hoy se argumenta: por qué habría que privilegiar a un colegio en particular, viendo todas las necesidades que tiene el sistema público?En rigor, la gran deuda del Instituto Nacional es más bien con una infinidad de niños talentosos que nunca han podido estudiar el regalo perfecto para una niña de 10 años en este colegio, no por ser pobres, sino por son inválidos, por ser ciegos, por portar distintos tipos de discapacidad que este colegio.
Sin embargo, a pesar de lo que se pueda pensar, el tema fundamental del Instituto Nacional no es la selección.




El Instituto es presentado como un colegio egoísta, que separa las trayectorias de los amigos, que discrimina, etc.Muchos desearían ver ya extintos estos llamados baluartes de lo público y así también ver resuelto definitivamente el afrontamiento desigual que lo público y lo privado han librado en las últimas décadas.Las últimas semanas hemos presenciado lamentablemente como se pretende presentar al Instituto Nacional como el símbolo de todas las injusticias, al ser formalmente la expresión de un sistema que selecciona a sus alumnos.La selección ha sido el mecanismo para enfrentar un problema funcional y operativo: más demanda de ingreso que posibilidades de vacantes.En fin, sería la expresión de todos los anti-valores que los chilenos han -en buena hora- re-aprendido a reprochar.Pero también es un hecho que formalmente hoy el contexto político comienza a cambiar, y si bien todos sabemos lo complejo que será reconstruir lo que ha sido destruido en varias décadas y el tiempo que esto tomará, también es evidente que la agenda política.Lo que ha afirmado hace algunos días el ex senador Carlos Ominami en esta línea no puede ser ni más exacto ni más oportuno; ese es el desafío del Instituto Nacional.
Establecimientos como el Instituto Nacional debiesen ser formidables en su infraestructura, generosos en la remuneración de profesores de calidad y de dedicación exclusiva, y altamente exigente en sus planteamientos pedagógicos.
Este es un argumento a lo menos discutible; imagino que a nadie se le ocurriría pensar en dejar de invertir en la Biblioteca Nacional Central (en su infraestructura, en sus salas, en sus fondos históricos) bajo el argumento de que hay muchas bibliotecas.


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